Irán y China levantan la bandera roja: EE.UU. juega con fuego en Medio Oriente y Taiwán

Expresiondigitalrd.com

Enero 02 de 2026

Teherán y Pekín advierten que la injerencia de Estados Unidos puede detonar un caos regional y aplastar sus propios intereses estratégicos.


Medio Oriente/Pekín

Desde las calles convulsas de Teherán hasta las aguas militarizadas del estrecho de Taiwán, dos potencias con historias, sistemas y geografías distintas coinciden en una misma acusación: Estados Unidos está empujando al mundo al borde del abismo.

Irán denuncia que Washington busca incendiar Oriente Medio bajo el pretexto de “defender manifestantes”, mientras China advierte que cualquier coqueteo con el separatismo taiwanés cruzará líneas rojas que no tendrán marcha atrás.

El mensaje es uno solo y suena a ultimátum: interferir tendrá consecuencias.

En Teherán, el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, Ali Larijani, lanzó una advertencia sin anestesia.

Afirmó que la interferencia estadounidense en los asuntos internos de Irán no solo busca desestabilizar al país, sino que equivale a sembrar el caos en todo Oriente Medio y a destruir los propios intereses de Washington en la región.

La respuesta iraní llegó tras las declaraciones del presidente Donald Trump, quien amenazó con “rescatar” a manifestantes si el Gobierno iraní reprimía protestas.

Larijani fue tajante al separar las protestas legítimas de comerciantes —provocadas por la caída de la moneda nacional— de lo que calificó como “elementos destructivos” instigados desde el exterior. En un mensaje directo, acusó a Trump de aventurerismo político y advirtió que el pueblo estadounidense debería “cuidar a sus soldados”, dejando claro que cualquier escalada tendrá un precio.

Mientras tanto, el presidente iraní Masoud Pezeshkian ordenó diálogo con los manifestantes y anunció reformas en los sectores bancario y financiero, intentando contener la presión interna sin ceder a la provocación externa.

China se la pone difícil a Washington

A miles de kilómetros, China elevó el tono con igual dureza, advirtiendo que no tolerará ninguna debilidad frente a las fuerzas separatistas de Taiwán ni el respaldo extranjero que las alienta.

El Ministerio de Defensa chino explicó que los ejercicios militares “Misión de Justicia 2025”, realizados por el Comando del Teatro Oriental del Ejército Popular de Liberación, demostraron la preparación de combate conjunto ante escenarios de provocación directa.

El portavoz Zhang Xiaogang fue claro: cruzar las líneas rojas de Taiwán provocará una respuesta firme.

China, dijo, valora la paz más que nadie, pero no permitirá que ese concepto sea usado como excusa para limitar su derecho a defender la soberanía y la integridad territorial.

Las maniobras —que incluyeron buques de guerra y munición real de largo alcance— fueron presentadas como una advertencia seria a los separatistas y a las potencias intervencionistas.

Las críticas de países occidentales y de la Unión Europea no tardaron en llegar, pero Pekín las rechazó por “hipócritas” y por tergiversar acciones defensivas legítimas. China reiteró que Taiwán es el asunto más sensible en su relación con Estados Unidos y prometió adoptar “todas las medidas necesarias” para frenar cualquier intento de injerencia.

Coincidencia

Irán y China, cada uno en su tablero, coinciden en el diagnóstico: Washington juega a la presión máxima en regiones donde un error puede encender incendios imposibles de apagar. Las advertencias ya están sobre la mesa. Si Estados Unidos insiste en cruzar líneas rojas ajenas, el costo —advierten Teherán y Pekín— no será solo regional, sino global.

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